PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

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BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

REPORTAJES ESPECIALES E INFORMACIÓN ADICIONAL

sábado, 9 de octubre de 2010

CUANDO EL ESTADO ARGENTINO DEBILITA LAS CONFIANZAS

Algunas voces se han alzado señalando que la decisión de la Presidenta argentina, Christina Fernández, no dañará las relaciones entre ambos países. Se argumenta, en este sentido, que las relaciones comerciales, militares y políticas son demasiado relevantes como para que dicha postura de La Casa Rosada traiga consigo consecuencias que paralicen, obstruyan o ralenticen el proceso de integración en el cual parecíamos estar dirigiéndonos con el país trasandino. Otros advierten que la decisión no es del “Estado” trasandino, ni de la sociedad argentina, sino que tan solo de “los Kirchner”, por lo tanto la postura que niega la extradición del ex frentista Apablaza no debe lesionar los vínculos casi “carnales” que nos unen al país del otro lado de la cordillera.
*Cristian Leyton

Si bien las relaciones entre países se alimentan en base a acciones, también lo son en función de percepciones. El alma de todo vínculo benigno entre Estados es la confianza. En este sentido, la estabilidad de las relaciones entre dos países se basa en el presupuesto que cualquier decisión que los afecte, positiva o negativamente, debe trascender los aparatos de Gobierno: son y deben ser decisiones de “Estado”. Por esta razón afirmar que los vínculos entre Chile y Argentina son “demasiado” importantes como para que una simple decisión de la Administración de Christian Fernández dañe la estabilidad política de éstas, es claramente poco seria. Digámoslo, el acordar a Apablaza el estatus de refugiado político en función del pedido de extradición hacia Chile cuestiona la existencia de un “Estado de Derecho” en nuestro país, pero lo que es más relevante y complejo aún, viene a poner en jaque y cuestionar seriamente la imagen del país frente a la comunidad internacional. Chile y las instituciones que administran justicia, así como la autonomía de los poderes públicos son puestos en duda por otra potencia regional. La negativa a la extradición y el acordar el asilo político a Apablaza no solo daña las relaciones entre ambos países, sino que peor aún, lesiona gravemente –una vez más- la confianza hacia el Estado argentino.
Seamos claros en señalar que el acercamiento de Chile hacia Argentina en todos los ámbitos, en particular, el que dice relación con la seguridad política y militar, no ha sido fácil. El principal escollo siempre ha sido el creer que la construcción de confianzas con el vecino país obedece a un cambio estructural y no meramente coyuntural. Ha sido todo un aprendizaje para la clase política chilena y los estamentos militares convencerse que las “nuevas” relaciones de amistad desde Argentina, su clase política y Gobierno, hacia Chile no obedecen a imposiciones de su economía, de su debilidad institucional interna, menos aún del ciclo de crisis políticas y sociales que le han afectado duramente durante toda la década anterior y parte de ésta.
Actos y señales como el que acabamos de presenciar si bien no paralizan el proceso de conciliación entre ambos países, introducen cuestionamientos en cuanto a profundizar cualitativamente dichas relaciones, en especial, cuando se suponía que habíamos pasado a otra etapa de acercamiento, aquella de consolidación de las confianzas. Con esta decisión del Estado trasandino el recién firmado Tratado de Maipú de Integración y Cooperación, inédito en Sudamérica, queda vacío de su verdadero contenido.
Sí, efectivamente, la arbitraria decisión de “los Kirchner” no paraliza las relaciones chileno-argentinas, tampoco implica que toda la sociedad trasandina apoya y sostiene dicha sorprendente postura. No obstante ello, no puede afirmarse ni menos creer que no daña los vínculos políticos con dicho Estado. No son “los Kirchner” los que cuestionaron el Estado de Derecho chileno, la autonomía de las instituciones chilenas, o el debido proceso de un connacional acusado de terrorismo, fue el Estado Argentino.
La Teoría de las Relaciones Internacionales nos enseña que los Estados no tienen amigos, solo intereses. Hoy este punto nos queda más que claro.
Demos vuelta la página, con el resguardo de nunca olvidar este episodio y dejar marcado a fuego una nueva duda en cuanto al compromiso de La Casa Rosada con Chile.