PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

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BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

REPORTAJES ESPECIALES E INFORMACIÓN ADICIONAL

lunes, 17 de enero de 2011

LOS LEGADOS DE LOS GOBIERNOS DE LA CONCERTACIÓN: COMO ENAP LLEGÓ A SER UNA EMPRESA QUEBRADA

Decisión de la estatal de subir tarifas en Magallanes provocó una crisis que significó la salida del ministro de Energía:
Cuándo y cómo Enap pasó de ser una empresa líder a una quebrada
Valeria Ibarra M.
2008 fue el "annus horribilis" de la compañía estatal: sus deudas se empinaron a US$ 5.120 millones y sus pérdidas llegaron a US$ 955,5 millones. Pero la crisis venía de antes. El uso político que se hizo de Enap y los altos costos terminaron por pasarle la cuenta a la petrolera.
Enap se encuentra hoy en el centro de la tormenta mediática. La decisión de su directorio de subir en 16,8% la tarifa del gas en Magallanes provocó la primera gran crisis política de la era Piñera. Con una región sublevada, La Moneda optó por pasar la cuenta: sacó a Ricardo Raineri como ministro de Energía y transformó en biministro al secretario de Estado más popular del momento, Laurence Golborne.
Aunque en estricto rigor la petrolera estatal está en reestructuración desde fines de 2008, el cambio fuerte se produjo en 2010, con una reducción de la dotación de 17%, en un intento desesperado por bajar los costos. Porque políticos y ejecutivos coinciden en que las razones de la crisis de Enap hay que buscarlas en los altos costos laborales, un gobierno corporativo que deja mucho que desear, el uso político de la empresa y decisiones de negocios poco afortunadas .

Cada trabajador de Enap le cuesta a la empresa $ 44 millones al año, es decir, $3,7 millones al mes, un promedio considerado alto en el mercado. De esa cifra, sólo el 51,7% corresponde a sueldos y salarios; el resto a beneficios y bonos de todo tipo.
Curiosamente, estos costos son menores a los de años anteriores: en 2008, el gasto de la petrolera estatal por cada empleado llegó a $5,2 millones mensuales, es decir, $63 millones al año.
Según datos de Enap, el sueldo mínimo que se paga en la compañía es de $711.000. En la empresa precisan que "pagan bien" porque requieren mano de obra altamente especializada que, además, es muy escasa debido a que no hay otras compañías petroleras en Chile (Copec, Shell o Petrobras sólo comercializan combustibles). En todo caso, admiten que los beneficios extrasalariales son altos y están tratando de bajarlos.
La firma tenía en 2009 un total de 3.380 trabajadores, con una edad promedio de 47,5 años, pero que en Magallanes llegaba a 52 años, una edad que en la compañía consideran poco apta para algunos trabajos pesados. A ello se suma un alto ausentismo, que llega a 5%.
Por esto se hizo en 2010 un ajuste del orden de un 17% en la dotación. A la fecha, entre trabajadores que se acogieron al plan de egreso - 478-y la salida de 30 ejecutivos, hay 508 trabajadores menos en Enap.
Los cambios continuarán. Para este año vendría un nuevo remezón y podrían dejar la empresa un centenar de trabajadores. La administración actual, a cargo del gerente general Rodrigo Azócar, trabaja con la meta de reducir el ausentismo laboral a 3,5%.
En el ámbito del gobierno corporativo, uno de los escollos de Enap era que tenía dos cabezas: Raineri y Golborne. "Tenían énfasis distintos", dicen en la empresa. "Uno en la vida no puede servir a dos jefes", comenta un alto ejecutivo de la competencia. Por lo menos ese tema quedó ya zanjado.

Los planes para hacer viable a la estatal
"Enap es viable, pero hay que trabajar". Ese es el mensaje que Rodrigo Azócar ha repetido, como mantra, varias veces al interior de la estatal. Él y su equipo formularon una estrategia para lograr un crecimiento integrado.

En la empresa dicen que ya en 2010 terminaron con números azules, lo que validaría la estrategia seguida en estos últimos dos años.
¿En qué se traduce esto? Primero, en una reducción de costos, lo que implicará una política de ajustes de personal, menor en todo caso que la ejecutada en 2010. En este ítem habrá un proceso de reorganización de beneficios, para que el costo para la empresa disminuya.

Asimismo, habrá mejoras de eficiencia en otras áreas: contar con gas natural licuado en la refinería de Biobío para abaratar costos es un ejemplo de ello.

Lo otro es que Enap quiere aumentar la apuesta en producción de petróleo. Hoy en la estatal se estudia en dónde ingresar para producir crudo, pero las áreas están más o menos definidas: Medio Oriente, Ecuador, Argentina y dependiendo de las oportunidades Colombia.

Otro negocio en la mira es el retail , es decir, estaciones de servicios, rubro en el que ya están en Perú en alianza con el grupo Romero. En 2010 hicieron su apronte al ingresar a la venta de combustible a industriales, logrando un contrato con Colbún. "Estamos participando en licitaciones de empresas y veamos cómo nos va", dice un profesional de Enap. Este 2011 puede ser su oportunidad de entrar en estaciones de servicios, ya que se vende Terpel y Shell. "Estamos mirando", dijo al respecto un director de Enap.

2008: compró caro y vendió barato
En 2008 Enap vivió su momento más crítico. Los cortes del gas natural proveniente de Argentina se hicieron más severos y la petrolera estatal se vio en la necesidad de acopiar diésel en gran cantidad para mantener la generación termoeléctrica y evitar así apagones. Para colmo, ese año llovió poco, lo que significó gastar más recursos, con el consiguiente costo financiero, a lo que se sumó un tipo de cambio poco favorable.
En este escenario de estrechez, la estatal operó sus refinerías a su máxima capacidad, con bajos márgenes. Y es que los costos subieron porque el combustible para hacer funcionar las refinerías era el gas argentino, que ya no había, y se tuvo que recurrir al petróleo, que es más caro.

Cuando el país ya había logrado pasar el invierno sin blackouts, vino la crisis en EE.UU., que generó una brusca caída del crudo: en sólo cinco meses el barril pasó de US$ 145 en julio, a sólo US$ 34 en diciembre. Pero era tarde para Enap, que compró mucho petróleo caro y lo tuvo que vender barato, "comiéndose" la diferencia. Aunque a otras empresas comercializadoras de combustibles, como Copec, les pasó lo mismo, en Enap el efecto fue mayor porque opera con stocks de muchos meses. "En Copec manejan inventarios para dos semanas, pero en Enap es de seis meses", dicen en la industria.

Eso en lo financiero. En lo interno el gerente general de Enap, Enrique Dávila, vivía en permanente cuestionamiento de algunos miembros de la mesa directiva, que habían criticado cambios en la estructura organizacional un año antes. "Había mucho desorden en Enap entonces", dice un ex funcionario de la estatal. La Contraloría lo corroboró: una auditoría de 2008 reveló que había cobros excesivos en ítems como alimentación, pagos de honorarios irregulares y otras falencias.

Corolario: ese año las pérdidas llegaron hasta US$ 955 millones. Esta situación derivó en la salida de Enrique Dávila de la gerencia general de Enap a fines de ese año y su reemplazo por Rodrigo Azócar.
No siempre Enap fue un dolor de cabeza para el gobierno. De hecho, fue la tabla de salvación de varias administraciones. En 1967, cuando estalló el conflicto árabe israelí conocido como la "Guerra de los seis días", y se bloqueó el suministro de petróleo en gran parte del orbe, Frei Montalva puso a trabajar a toda máquina a la estatal, que llegó a suministrar casi el 60% de los requerimientos de petróleo del país, recuerda el dirigente sindical y director de Enap, Jorge Matute. Ya antes había logrado reducir la dependencia externa de hidrocarburos.

Según el representante gremial, la estatal tuvo al menos tres épocas doradas. Una fue su creación, en 1950, cinco años después de descubrirse el primer pozo de petróleo en Chile, en Springhill, en Magallanes. El hallazgo coincidia con el fin de la II Guerra Mundial y las dificultades de abastecerse de insumos básicos y adquirir tecnología, por lo que se creó la Empresa Nacional del Petróleo con miras a abastecerse de los hidrocarburos cada vez más escasos. Tras este hecho después se pondría en marcha la refinería de Concón; las plantas de almacenamiento de Maipú y el terminal de Gregorio en Magallanes.

Otra época feliz fue cuando se descubrió crudo en el Estrecho de Magallanes, durante el gobierno militar, y se potenció el proyecto Costa Afuera en la década del '80. En ese contexto Enap instaló decenas de petroleras en la zona. Pero conforme pasaron los años la producción comenzó a disminuir y la estatal empezó a buscar petróleo fuera de Chile. En 1990, Enap fundó la Sociedad Internacional Petrolera (Sipetrol) para explorar y explotar yacimientos de hidrocarburos en el extranjero.

Fueron los años en que empezó a potenciar su negocio de refinerías importando crudo y procesándolo en el país.

Una empresa utilizada políticamente
"No es la forma adecuada el subsidiar distintas regiones a través de las empresas del Estado", ha dicho el biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, sobre la entrega de subsidios al gas en Magallanes y que hoy tiene a Enap en la mira pública. Y es que en el gobierno critican el uso político que se ha hecho de Enap en los gobiernos de la Concertación y que a la postre ha terminado pagando la empresa, deteriorándose su situación financiera.
Distintos personeros de gobierno señalan que el abultado nivel de deudas, que llegó a US$ 5.120 millones en 2008, se explica por esa situación.

Enap ha sido usada políticamente en varias oportunidades. Por ejemplo, debido al fracaso del Transantiago y mientras el Ministerio de Transportes, en ese entonces a cargo de René Cortázar, esperaba un "salvador" préstamo del BID, esta cartera presionó a Enap para que diera condiciones especiales a la venta de combustible, tal como lo hizo ver la Contraloría en su minuto. Enap vendió combustible a las empresas que abastecían a los operadores del Transantiago, dándoles un plazo mayor al habitual para que cancelaran su deuda.
Pero desde antes de Bachelet que Enap era pieza fundamental de la política económica. En la era Lagos, cuando empezaron a subir los combustibles, el Mandatario hizo que Enap acotara las alzas a costa de sus utilidades. De hecho, anunció el plan antes de que el directorio de la petrolera estatal tuviese tiempo de analizar la medida.
En esos años Enap también fue pieza fundamental para sacar adelante el proyecto para traer Gas Natural Licuado (GNL) al país, ya que el Mandatario encomendó a la petrolera estatal liderar el proyecto, buscar socios y negociar con los proveedores. A la hora de los balances, los expertos señalan que si bien la iniciativa aumentó la independencia energética, el precio resultó muy oneroso.