PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

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BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

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viernes, 8 de octubre de 2010

LECTURA RECOMENDADA: AMERICA LATINA, ¿UNA DEMOCRACIA TRUNCADA?

*Rodrigo Ahumada Durán. Filósofo e historiador
La reciente decisión del gobierno argentino de no conceder la extradición al ex guerrillero chileno Galvarino Apablaza a través de uno de los tantos organismos de fachada financiados supuestamente para proteger y garantizar los derechos humanos de quienes buscan legítimamente refugio político, no solamente constituye una ofensa a la conciencia moral de todos quienes creemos en el valor intangible de la dignidad humana y en el bien de la democracia como realidad ética, sino que manifiesta con meridiana claridad hasta qué punto en América Latina y puntualmente en Argentina se ha ido imponiendo progresiva y subrepticiamente como una suerte de "metástasis" una visión ideológica o sesgada sobre la democracia y los derechos humanos. 
El pretendido argumento esgrimido en la red social "Twitter" por la primera mandataria argentina,Cristina Kirchner de Kirchner (¡viva la igualdad de "géneros"!), para justificar lo injustificable (el asilo a Apablaza)  no solo resulta impresentable viniendo de alguien que ejerce el cargo de Presidenta de la República, sino sencillamente infantil (le he escuchado argumentos más sólidos a Diego Armando Maradona), al sostener que por tener hijos de nacionalidad argentina, Galvarino Apablaza no puede ser extraditado a Chile (contraviniendo el fallo de la Corte Suprema argentina). Dicho de otro modo, alguien que comete un delito fuera de Argentina puede refugiarse en nuestro vecino país, tener hijos en él y solicitar el estatuto de refugiado sabiendo que quedará impune. Por supuesto, debe garantizar de antemano que previamente perteneció a algún grupo guerrillero de izquierda. Dudo que el ex presidente peruano Alberto Fujimori hubiese podido realizar el mismo numerito, porque está claro que no habría corrido la misma suerte. Recordemos que por una decisión de la justicia chilena Fujimori fue extraditado al Perú como correspondía. Esto es lo que llamamos la ideología de los derechos humanos que enarbolan los grupos de izquierda o el llamado "socialismo del siglo XXI" en América Latina, ideología que corroe los cimientos de la democracia y del estado de derecho. 
Debemos ser honestos intelectualmente y esgrimir nuestros principios y argumentos con claridad para salir de la ambigüedad política que nos domina y que tanto daño hace al fortalecimiento de las instituciones democráticas en el "Extremo Occidente" (Alain Rouquié). A mi entender, lo que ha entrado en conflicto en América Latina son dos visiones diametralmente opuestas sobre la idea del hombre y su relación con el Estado, lo que condiciona la teoría y praxis de la democracia y los derechos fundamentales de la persona. Solamente a partir de este contexto se puede entender que algunos parlamentarios chilenos sigan calificando el régimen de Hugo Chávez como democrático.
 En efecto, para muchos el hombre no es más que un "funcionario" del Estado (Gramsci) o un mero consumidor y productor de bienes y servicios (capitalismo salvaje). Esto quiere decir que nos encontramos ante un proyecto que apunta antropológicamente a la destrucción de la noción de persona, al desconocer o menospreciar la dimensión espiritual en el hombre, para sustituirla por la noción materialista de individuo. Mientras tanto, desde el punto de vista político-ideológico, y como consecuencia necesaria del postulado anterior, se pretende instalar en la opinión pública, la idea que el actor central de la política, no es la persona sino el Estado o el mercado. Esta visión materialista de la democracia y del hombre no nos representa en modo alguno y desgraciadamente es la que parece imponerse sin contrapeso en América Latina. 
En contraposición a la visión antes descrita está la idea de la democracia como una realidad fundada en valores (libertad, igualdad, amistad cívica, justicia entre otros). Esta idea representa a quienes creen en un humanismo integral, centrado en el valor absoluto de la vida humana desde su concepción hasta su muerte; en el rol insustituible de la familia como núcleo básico de la sociedad; en un Estado subsidiario que permite y protege la libre iniciativa de la persona; en una economía de mercado (que algunos en su ignorancia confunden con el "capitalismo" o incluso con el "liberalismo" ) con una clara función social; en una concepción del desarrollo cuyos pilares son la educación y la igualdad de oportunidades; y que aspira a un justo equilibrio entre representatividad y participación
 Sin embargo la realidad de nuestra región nos ha golpeado duramente y sin piedad alguna. Durante estos últimos días América Latina ha copado los medios de comunicación y las redes sociales con el desfile interminable de los líderes del desconcierto, los artífices de la mentira, los promotores del "yo" insolente, los que confunden gobernar con manipular, servir con servirse, los que dicen defender la democracia pero se encargan cada día de sepultarla ya no bajo tierra sino bajo cemento para que de su suelo la semilla de la libertad no germine nunca más. Ante este espectáculo delirante y obsceno no se puede dejar de exclamar con dolor y vergüenza: 
¡Oh democracia, cuántos crímenes se cometen en tu nombre! 
¡Oh democracia, cuántas injusticias se cometen en tu nombre! ¡Oh democracia, cuántas mentiras se dicen en tu nombre! 
¡Oh democracia, cuántas falsas promesas se hacen en tu nombre!
Mientras las imágenes desfilaban con inaudita rapidez por la "Aldea Global" (Marshall McLuhan), mostrando lo peor de América Latina, nuestro rostro "bananero" y "chabacano": un Rafael Correa ofreciendo su pecho como un escolar iracundo en la vorágine de un turbio secuestro policiaco-hospitalario en medio de un trágico juego de sangre y de dolor; un Evo Morales repartiendo patadas o rodillazos en un partido "amistoso" de fútbol mientras su país se encuentra al borde de un colapso; al teniente coronel Hugo Chávez celebrando la mayor derrota electoral en su corta y tiránica historia política; o a una Cristina Kirchner devorando uno de los últimos libros de la psicóloga chilena Pilar Sordo, "No Quiero Crecer", para intentar explicar a chilenos y argentinos por qué le otorgó refugio a una persona acusada de homicidio y de secuestro poniendo entre paréntesis el estado de derecho en su país al desconocer la división de los poderes del Estado, elemento esencial de toda democracia moderna, olvidando que ningún ciudadano -menos un presidente- está por encima de la ley o de la institucionalidad democrática.
En este sentido, no puedo dejar de celebrar las recientes reflexiones del gran escritor peruano PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010, Mario Vargas Llosa que me permito reproducir en esta breve columna: "Estoy convencido de que América Latina sólo será verdaderamente democrática, sin reversión posible, cuando la inmensa mayoría de latinoamericanos esté vacunada para siempre contra la idea irracional, primitiva, reñida con la cultura de la libertad, de que sólo un superhombre puede gobernar eficazmente y con acierto a esas mediocridades que somos el resto de los seres humanos, esos rebaños que necesitan buenos pastores que los conduzcan por el camino debido. Los venezolanos lo creyeron así cuando apareció el Comandante de marras, con su voz tonitronante y sus desplantes bolivarianos y sus monólogos farragosos, y votaron por él de manera masiva, descreyendo de la democracia. Así les ha ido. Lo han pagado carísimo. Ahora han aprendido la lección y una de las buenas cosas que vienen haciendo, mientras con gallardía se enfrentan a la semi dictadura que padecen, es haber renunciado a los caudillos. Ahora tienen dirigentes que merecen respeto, no adoración religiosa, pues trabajan en equipo, buscan consensos y toman acuerdos a través del diálogo y la persuasión, es decir, comienzan a practicar ya esa cultura democrática que volverá a ser la de la tierra de Bolívar cuando el comandante Chávez no sea sino una más de esas figuras borrosas de una tradición de vergüenza y atraso"

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