PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010
BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

REPORTAJES ESPECIALES E INFORMACIÓN ADICIONAL

lunes, 27 de septiembre de 2010

ASÍ FUE LA CACERÍA DEJORGE BRICEÑO "MONO JOJOY" : DETALLES INEDITOS

30 Aviones Super Tucano
27 helicopteros Black Hwak
50 Bombas Inteligentes
600 Comandos
1000 narcoguerrilleros

El medio SEMANA de Colombia, revela detalles inéditos de esta magistral operación. Policías infiltrados, guerrilleros traidores y medio centenar de aviones y helicópteros de las Fuerzas Militares hicieron parte del golpe más duro en la historia de las Farc.
La operación que terminó con la muerte del Mono Jojoy comenzó hace casi un año. Desde finales de 2009, un grupo especial de hombres adscritos a la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol) había logrado infiltrar los anillos que conformaban la seguridad del jefe guerrillero en la zona de La Julia, Meta. Utilizando diferentes fachadas y camuflajes, los hombres de Inteligencia de la Policía consiguieron infiltrarse durante meses en una zona infestada por guerrilleros y fueron recopilando lentamente valiosa información sobre el Bloque Oriental, su comandante y sus hombres. Con el paso del tiempo, los 'infiltrados' de Inteligencia lograron identificar y ganarse la confianza de hombres claves que tenían acceso directo a Jojoy. Con paciencia y habilidad lograron convencerlos de traicionar al más temido jefe de las Farc. Los datos aportados por ellos cada vez eran más precisos y de mejor calidad.
Hace pocos meses la información sobre la ubicación exacta de Jojoy, cuántos hombres lo acompañaban, cómo estaba distribuido su campamento y sus rutinas estaba completa. Eran tan exactos los datos recolectados que en la sede de Dipol en Bogotá se sabía qué tipo de crema de dientes usaba y que había tomado por costumbre levantarse a la una de la mañana y "trabajar" hasta las cuatro para volver a acostarse unas horas más. Con la información de los infiltrados y de los propios hombres de Jojoy, hace algunas semanas la Policía cruzó esos datos con hombres de Inteligencia de la Armada Nacional, quienes por su cuenta venían adelantando labores similares desde hacía meses. De ese intercambio de información y de verificaciones posteriores salió lo que los expertos llaman "el paquete de inteligencia".
El viernes 17 de septiembre, durante una reunión en la base militar de Larandia, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, y los altos mandos de las Fuerzas Militares le presentaron al presidente Juan Manuel Santos toda la información disponible sobre Jojoy y le expusieron la idea de realizar una operación de asalto, que fue bautizada como Sodoma. Santos pidió datos adicionales y dio instrucciones para perfeccionar el plan. Tres días más tarde, el lunes 20, Santos, el Ministro y los altos mandos se volvieron a reunir unas horas antes de que el Presidente viajara a Estados Unidos. Tras presentar el ambicioso plan de ataque al corazón de la Farc, Santos dio su autorización para efectuar la que sería una de las mayores movilizaciones de hombres, equipos y aeronaves en la historia reciente.
Unas 24 horas más tarde, y tras una impecable coordinación, la muerte le cayó del cielo al Mono Jojoy. Desde cinco lugares diferentes despegaron aviones y helicópteros de las Fuerzas Militares y la Policía. A la una de la mañana del miércoles 22 de septiembre, día que quedará en la historia de Colombia, 30 aviones Super Tucano de la Fuerza Aérea comenzaron el ataque con lo que se conoce como "ablandamiento de la zona". Arrojaron medio centenar de bombas que gracias a la información de inteligencia cayeron con precisión milimétrica sobre el campamento y el búnker en el que estaban escondidos el jefe guerrillero y sus hombres, cerca al corregimiento de La Julia, en la Macarena, Meta. Una hora después, cerca de las dos de la mañana, 15 helicópteros del Ejército y la FAC, junto a 14 Black Hawk de la Policía, aparecieron de la nada sobre el recién bombardeado campamento. Como si se tratara de una lluvia de guerreros, por medio de cuerdas empezaron a descender sobre la zona 150 hombres de las fuerzas especiales del Ejército, la Infantería de Marina y Comandos Jungla, Comandos de Operaciones Especiales (Copes) y Grupo Táctico Antiterrorista (Grate) de la Policía. El campamento principal donde permanecía Jojoy estaba rodeado por otros 13, en donde estaban sus escoltas y anillos de seguridad, cerca de 400 guerrilleros, aproximadamente. Mientras los hombres de la fuerza pública bajaban por cuerdas, los subversivos les disparaban a ellos y a los helicópteros intentando repeler el ataque. Los aviones Super Tucano de la FAC que volaban sobre los helicópteros disparaban contra los subversivos para permitir que las tropas llegaran a salvo a tierra.
Los primeros 150 hombres de Ejército, Infantería de Marina y Policía que desembarcaron comenzaron a librar fuertes enfrentamientos en tierra con los hombres de Jojoy, que buscaban impedir que llegaran hasta el lugar en donde estaba el subversivo. Desde la madrugada del miércoles hasta la madrugada del jueves se registraron nueve combates. A sangre y fuego los guerrilleros se resistían a retirarse de la zona. Pero no contaban con que, en una impecable e impresionante operación, durante esas 24 horas de combate los helicópteros del Ejército, la FAC y la Policía lograron hacer seis desembarcos más con tropas y llevaron hasta el corazón mismo del combate a cerca de 400 hombres adicionales. Nada se dejó al azar. Para evitar que guerrilleros de otros frentes llegaran hasta el sitio, cerca de 7.000 soldados de la Fuerza de Tarea Omega habían formado un gigantesco anillo para impedir y repeler cualquier intento de apoyo. En la madrugada del jueves, después de un día completo de feroces combates, los hombres de la fuerza pública finalmente pudieron llegar hasta el búnker del campamento principal en donde estaba Jojoy. En el lugar encontraron siete cuerpos tendidos entre el lodo, con heridas que podían ser producto de esquirlas del bombardeo o de balas en el intercambio de disparos. Al salir la primera luz del día, los uniformados despejaron la duda que en la oscuridad de la noche no habían podido aclarar: uno de esos siete cuerpos era el de alias 'Mono Jojoy'. No esta confirmado si los otros cuerpos eran los de los temibles alias 'Romaña', creador de las tristemente célebres pescas milagrosas, y 'Carlos Alberto Lozada', jefe de las redes urbanas que con terrorismo, secuestros y extorsiones asediaron durante años a Bogotá y Cundinamarca. La misión estaba cumplida: Jojoy había muerto.
En el lugar había un premio extra para la fuerza pública. En el campamento encontraron 14 computadores y 62 memorias USB, entre otras cosa, los cuales con seguridad contendrán valiosa información con los secretos del hombre que generó terror a los colombianos en las últimas tres décadas.