PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

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BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

REPORTAJES ESPECIALES E INFORMACIÓN ADICIONAL

viernes, 22 de octubre de 2010

DEFENSA: DE LA CONCERTACIÓN A LA COALICIÓN

Es de conocimiento común que la defensa es una función fundamentalmente política, y no podría ser de otra manera si consideramos que se refiere al control y uso legítimo de la fuerza, es decir, a una dimensión relevante del poder. 
Fernando Thauby

Esta función política, sin embargo, puede ser enfocada desde distintas ópticas según sea el interés primario del observador.
Los gobiernos de la Concertación, en diferentes grados pero siempre en la misma línea, priorizaron los objetivos políticos internos.
La experiencia militar del gobierno de Allende, llevó a los dirigentes de los partidos de la Concertación a analizar a fondo diferentes aspectos de este problema: la función militar en sí misma; las FF.AA. como organizaciones estatales y, principalmente, la relación político – militar que fue presentada como el tema de “la relación civil – militar”.
Como resultado de lo señalado una vez en el gobierno, la Concertación, con un acabado plan político, se abocó a la materialización de los siguientes objetivos políticos para materializar sus designios al respecto:
- Imponer la supremacía política sobre las FF.AA.
- Establecer una fuerte diferenciación entre las FF.AA. y el Gobierno Militar
- Ganar si no la adhesión de las FFAA hacia la izquierda, por lo menos asegurar una relación de confianza y credibilidad
Esta política se materializó mediante dos líneas estratégicas:
- La cooptación
- La política de los derechos humanos
La cooptación es, en síntesis, si te portas bien, premio; si te portas mal, castigo. El portarse bien o mal, significa acceder o resistirse a las medidas relacionadas con los objetivos ya mencionados.
La aplicación política de los derechos humanos funcionó a partir de las acusaciones, - muchas con el gobierno como parte querellante -, de violaciones de los derechos humanos por parte de militares contra miembros o grupos de la ex – Unidad Popular, acusaciones que se iniciaron como hechos judiciales que de inmediato adquirieron una intensa connotación política, respecto a las cuales los Comandantes en Jefes fueron conminados - incluso desde el mismo gobierno - a asumir, responder o pronunciarse. Estos Comandantes, por su condición de militares, solo podían defenderse o argumentar en términos administrativos, técnicos o jurídicos, pero como los hechos los desconocían, estaban en etapa de investigación o en trámite judicial, lo que se les requería eran derechamente, pronunciamientos políticos, por lo que era poco o nada lo que podían decir.
En breve, se estableció un método consistente en involucrar a las FFAA y particularmente a sus mandos en sucesivas batallas políticas en la cual la Concertación y sus simpatizantes tenían acceso a los medios de comunicación social y a la movilización de sus simpatizantes, mientras sus contrapartes militares, privados de voz política, sólo podían guardar silencio y recibir castigo sin poder replicar so pena de salirse de su condición de sometimiento político y ser castigados por el mismo gobierno que los estaba acusando.
Por su parte, los Ministros de Defensa de la Concertación se mantuvieron siempre al margen de su condición de responsables políticos de las FF.AA., dejando esta tarea en manos de los Comandantes en Jefe, incapacitados como se dijo para defenderse en dicho plano. En ellos prevaleció su compromiso partidista por sobre su responsabilidad ministerial.
Fue una estrategia tan eficaz que la Concertación la usó incluso ante situaciones como el desastre de Antuco o el manejo de las alertas del reciente maremoto que afectó a la Armada, en las cuales los Ministros de Defensa se situaron en una posición de observadores, sin salir nunca a dar la cara como responsables políticos de las instituciones militares, dejándolas inermes frente a orquestadas arremetidas políticas y mediáticas.
La contrapartida de esta política fue la parte de “premio” de la cooptación: la entrega de abundantes recursos financieros - cuando los hubo por alto precio del cobre - y una permanente amplia libertad para administrar sus respectivas instituciones.
Esta estrategia alcanzó su climax con el ex Ministro Vidal, quien logró crear una simbiosis Concertación – Altos Mandos de las FFAA, nunca antes vista, que aun subsiste parcialmente.
La Coalición por el Cambio tiene una política completamente diferente. Fue propuesta por el grupo Tantauco de Defensa y explícitamente aceptada por el gobierno del Presidente Piñera:
El primer eje es la transformación institucional, que tiene como objetivo modernizar el Ministerio de Defensa Nacional generando las funciones y los procesos que permitan una conducción integrada del sistema de defensa nacional. Este eje pone el acento en la eficiencia y se materializará mediante le gestión y el control de la gestión
El segundo eje tiene como objetivo perfeccionar los procesos de la Defensa. Entre éstos destaca la necesidad de hacer explícita la estrategia de seguridad del país. Este eje demanda la implantación del liderazgo civil y político sobre la defensa, con su contraparte, la completa asunción de la responsabilidad Ministerial sobre los éxitos y fallos de las Instituciones.
El tercer eje es el fortalecimiento del recurso humano. Un aspecto fundamental en este ámbito es la reformulación de la carrera militar, adecuándola a las nuevas realidades y modificando la estructura de incentivos inserta en ella, de tal forma de atraer y retener el perfil y calidad requerido de personas. Esta reformulación pasa por el alejamiento de los modelos socialistas y burocratizantes heredados del pasado.
El cuarto eje apunta al impulso del desarrollo industrial, emprendimiento e innovación en el sector, en asociación con universidades y empresas del sector estatal y privado. Este eje pasa por la implantación de las mejores prácticas empresariales en este sector.
Como se puede apreciar, la forma de enfrentar el problema de la defensa, los objetivos, las prioridades y las estrategias del Gobierno de la Coalición son completamente diferentes a las de la Concertación, ya que reemplaza la cooptación por un genuino liderazgo de la defensa, liderazgo que se inicia con un Ministro de Defensa que asume la responsabilidad y la representación política de las Instituciones Armadas y particularmente de sus Comandantes en Jefe, apartándolos de la política contingente.
La primera y fundamental tarea del nuevo Ministerio de Defensa es entonces el diseño de una nueva estructura ministerial y la gestión del cambio que va mucho más allá de lo burocrático y demanda la creación de una nueva cultura corporativa de responsabilidad, excelencia, transparencia y probidad.