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jueves, 26 de noviembre de 2009

LOS SOSPECHOSOS VUELOS TEHERÁN-CARACAS DEJAN PERDIDAS MILLONARIAS A VENEZUELA


Airbus 340 de IranAir posado en el aeropuerto internacional Bolivar-Caracas, por vuelo el numero de pasajeros solo es integrado por diplomaticos y ciudadanos iranies y funcionarios del gobierno venezolano.

El Airbus 340 de la aerolínea venezolana Conviasa que cubre la ruta Caracas-Damasco-Teherán sale sólo dos sábados al mes y con una cabina de pasajeros semivacía de los hangares del aeropuerto internacional Simón Bolívar. No hay controles. Aunque los vínculos políticos entre los gobiernos de Irán y Venezuela, que hicieron posible la puesta en marcha de este vuelo directo en marzo de 2007, marchan cada vez mejor, las buenas relaciones no son suficientes para llenar esta aeronave de 286 asientos.
“No suele viajar con más de 140 viajeros cada vez. En su mayoría, suelen ser funcionarios venezolanos,  sirios e iraníes”,
explica un ex tripulante del vuelo que prefiere mantener el anonimato. Añadido a esto, en temporada alta, como es el mes de diciembre, el billete cuesta casi US$4.500, y en los períodos de menos demanda nunca baja de 1.500 euros. Estos precios son prohibitivos para la mayoría de los venezolanos.
A pesar de ello, la oficina de reservas de Conviasa sostiene que no queda ni un sitio libre en todos los vuelos para lo que resta de este año. “Sin duda, éste es un vuelo con fines políticos, no es para nada rentable. Desde que comenzó a operar, la aerolínea advirtió que generaría pérdidas enormes”, explica un alto cargo de Conviasa.
Cada hora de vuelo entre Caracas y Teherán le cuesta al Estado venezolano entre US$14.000 y US$17.000.
Los negocios que supuestamente sostienen a esta aeronave en el aire van de mal en peor. Y después de dos años de acumular kilómetros recorridos, las administraciones de Hugo Chávez y Mahmud Ahmadineyad deberán decidir el próximo mes de diciembre, antes de que venza el convenio firmado en 2007, si existen razones distintas de las económicas para renovar la alianza entre Conviasa y la aerolínea persa Irán Air, que valgan la pérdida de miles de euros por cada despegue.



Cuando comenzó a ejecutarse el convenio, el vuelo Caracas-Damasco-Teherán partía todos los sábados por la tarde del aeropuerto internacional de Maiquetía, y estaba de regreso los martes en la madrugada. Pero desde hace un mes, los vuelos comenzaron a efectuarse cada dos semanas. Inicialmente, Irán Air operó la ruta con un avión de su propiedad durante sólo dos meses; a partir de entonces, comenzó a utilizarse el Airbus propiedad de Conviasa.
El trayecto de dos horas y media entre Damasco y Teherán no sólo ha despertado las sospechas de la prensa internacional, que especula acerca del transporte de uranio y de componentes militares, sino que también ha disparado la inquietud de la tripulación de la aerolínea.
En la página http://www.conviasa8k.com/ , creada por la empresa para ejercer el “control social” y denunciar a los “revolucionarios infiltrados” en el vuelo, han llegado a aparecer mensajes anónimos que denunciaban, que en el tramo Damasco-Teherán se transportaba ilegalmente “material radiactivo”. La dirección de internet fue clausurada.

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