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martes, 19 de octubre de 2010

BOLIVIA: EL MAR QUE LA PAZ NUNCA APROVECHÓ

Hoy por la tarde, luego de firmar una serie de documentos y almorzar en Ilo, Alan García y Evo Morales visitarán ‘Boliviamar’
 El monumento a la integración peruano-boliviana luce abandonado y oxidado.
Óscar Miranda/Gessler Ojeda
Nadie sabe si se mojarán los pies –como lo hicieron sus antecesores– pero sí es muy probable que visiten el monumento a la integración peruano-boliviana. Verán que ha sido corroído por el óxido y el abandono y que, en general, el lugar sigue siendo una playa en la que básicamente no hay nada. Morales tendría, entonces, que sentir algo parecido a la vergüenza.

Y eso porque ni su gobierno ni el de quienes lo precedieron hicieron nada por aprovechar la franja costera de 5 kilómetros de largo y la zona franca industrial de 163.5 has que el Perú le entregó a Bolivia en cesión de uso, en 1992, con el fin de que concretara, al menos en parte, su postergado sueño de volver a tener acceso al Océano Pacífico.
Fue el 24 de enero de ese año cuando Alberto Fujimori y Jaime Paz Zamora firmaron el convenio marco del Proyecto Binacional Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz. Luego se sacaron los zapatos y las medias, se remangaron los pantalones y chapotearon de gusto en la playa.
Dieciocho años después, y a pocas horas de que García y Morales se reúnan en Ilo, el semanario Perú.21 visitó ‘Boliviamar’. Todo sigue igual que en 1992. Soledad, arena y vacío. El ambicioso proyecto de construir un balneario para 15 mil personas, similar al de Ancón, nunca se concretó. Ni complejos hoteleros ni centros recreacionales ni clubes de playa. Todo se quedó en el papel.

A MEDIAS. 
A ningún presidente de Bolivia le interesó ‘Boliviamar’. El único fue Paz Zamora”, dice Carlos Lazarte Hoyle, presidente de la Cámara Peruano Boliviana (CAPEBOL). Una opinión similar tiene el embajador (r) Hugo de Zela: “No solo Evo Morales sino todos los gobernantes anteriores han estado concentrados en tratar de conseguir una salida soberana por Arica y no les ha interesado aprovechar el mar del Perú”.
El acuerdo de 1992 establecía que ambos países debían iniciar una serie de acciones para concretar los proyectos. El Perú debía asfaltar de nuevo la carretera Ilo-Desaguadero, y lo hizo. Bolivia debía dar en concesión a privados el manejo de su zona franca industrial y de la zona franca turística de ‘Boliviamar’. No cumplió. Asimismo, tenía que mejorar la carretera Desaguadero-La Paz. Tardó 10 años en hacerlo.
En 1994, la empresa Asociación Stella Maris, de capitales peruanos y bolivianos, anunció su intención de operar el proyecto turístico. Sin embargo, cinco años después no había presentado su plan maestro ni su anteproyecto de urbanización. Por esta razón, el gobierno de Hugo Banzer canceló la adjudicación.
Carlos Lazarte reconoce que las condiciones del proyecto no eran fáciles. “Se trataba de construir una ciudad en medio de la nada, donde no había agua, luz ni desagüe. Además, los inversionistas se dieron cuenta de que no existe una cultura marina entre los bolivianos. Sencillamente, no era rentable”, explica.
En el caso de la zona franca industrial, el presidente de la Cámara peruano Boliviana, CAPEBOL, opina que el problema fue que Bolivia no es un país de grandes industrias y las que tiene están en Santa Cruz, al sureste del país. Además, el puerto de Arica siempre resultó más atractivo para los exportadores bolivianos. “Era una competencia entre un puerto grande y ya existente y uno que había que construir”, señala.
El cónsul boliviano en Ilo, Eduardo Iñiguez, observa que el convenio de 1992 solo admitía la inversión privada en ambas zonas y que eso le impedía al Estado boliviano aprovecharlas mejor. “Nuestro gobierno no podía invertir”, explica.

LO QUE VIENE. En la actualidad, ningún boliviano va a la que debería ser considerada su playa, aunque sí viaja a las de Ilo durante los meses de verano, pero su número es reducido en comparación con las multitudes que se proyectaban en los noventa. Por el puerto de Ilo sale el aceite de soya y el alcohol bolivianos y llega el petróleo que les vende Venezuela. No hay un tránsito importante entre Ilo y Desaguadero. Solo una empresa tiene frecuencias a Puno.

Hoy, los presidentes García y Morales suscribirán un acuerdo complementario al de 1992 que le dará más facilidades al gobierno boliviano para que utilice el puerto de Ilo. García dijo ayer que los tiempos han cambiado y que ahora Bolivia tiene más productos que exportar. “Tiene el yacimiento de hierro que se dice es el más grande del mundo. Va a necesitar un puerto para sacar su mineral y su gas, y nosotros estamos en clara disposición de trabajar con ellos”, señaló.