PARADA MILITAR BICENTENARIO EJERCITO DE CHILE 2010

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BICENTENNIAL MILITARY ARMY OF CHILE 2010

REPORTAJES ESPECIALES E INFORMACIÓN ADICIONAL

viernes, 18 de febrero de 2011

MÁS SEÑALES Y MENOS RUIDOS DESDE BOLIVIA

A 132 años del evento que marcó el comienzo de la Guerra del Pacífico, y con ello, el rediseño del mapa geopolítico chileno, preocupantes ruidos y señales están siendo emitidos desde La Paz.
*Cristian Leyton

Ya lo habíamos señalado en anteriores oportunidades: El Palacio Quemado parece prepararse para el plan B. Una judialización de la demanda marítima de acceso al mar podría estar en curso de construcción. Un camino similar al que siguió Perú.
Las avenidas de negociación sobre la principal exigencia boliviana, aquella que dice relación con un acceso soberano, que éste sea bajo la forma de un enclave o un corredor no tienen eco alguno en Chile, ni en el Gobierno ni menos aún en la población. Por el lado paceño, ha quedado de manifiesto que tampoco quieren ceder en un aspecto que podría abrir una ventana de oportunidad en el ámbito de la entrega de soberanía sobre un espacio territorial chileno como es el principio de la “transferencia de territorios”. El cónsul boliviano en Chile, Walker San Miguel, fue tajante: se trata de una “reparación histórica” de La Moneda hacia Bolivia, por lo que la transferencia de territorios bolivianos a Chile “no está en la mentalidad de la población” boliviana ni en “el tapete de la discusión”. Punto final.
La petición oficiosa en orden a transformar la negociación en documentación escrita no deja de llamar la atención, así como tampoco la iniciativa de la Dirección de Límites, Fronteras y Aguas Internacionales de la Cancillería paceña que elaboró recientemente una documentación a fin de socializar la población boliviana en torno a los límites fronterizos acuíferos bolivianos. Son ruidos y señales que denotan cambios imperceptibles pero reales en la forma de abordar la exigencia de reintegración marítima.
Tampoco podemos quedar indiferentes al cambio en la retórica de las autoridades bolivianas impulsada por una visión mucho más “realista” de su capacidad de negociación con el Edificio Carrera. Walker San Miguel clarifica un hecho central: en La Paz comprendieron que la tradicional estrategia de multilateralización de su demanda, perseguida y puesta en acción durante años en contra de Chile “en cuanto foro internacional existía”, interpretando las mismísimas palabras del cónsul boliviano en cuestión, incluida la ONU y en su momento la Liga de las Naciones, no tiene futuro. Ninguna de estas acciones lograron su cometido. Tampoco la trilateral. La postura del nuevo Gobierno chileno es también más que clara: “Podemos negociar todo, menos la soberanía”. Punto final.
Los bolivianos sienten que están dirigiéndose hacia una calle sin salida y que la única manera de obviarla es tomando el desvío hacia La Haya.
La “política vecinal” del Gobierno de Piñera se encuentra ad portas a ser puesta bajo presión, no solo desde Bolivia sino que también desde Perú. De mantenerse el curso del proceso eleccionario peruano este año tendremos en el Palacio Pizarro nuevamente a Alejandro Toledo, un mandatario cuya marca quedó registrada en las Líneas de bases que materializaron la pretensión peruana sobre espacio marítimo y territorial chileno, pero no solo ello, llevó a cabo gestos de clara y abierta hostilidad hacia Chile.
Toledo, un mandatario que trae una agenda “social”, mucho más cercana a la de Evo Morales que la de Alan García. De toda evidencia un proceso de conciliación peruano-boliviano se acerca, y con ello, el resurgimiento de un enemigo común. Desde Bolivia, en cambio, se hará sentir el peso de una agenda reivindicatoria en cuanto a la "restitución" del mar, pero que sobre todo podría mover las aguas de cursos de aguas estratégicamente vitales para Chile como son el Lauca y el Silala.